José Ignacio Goirigolzarri
José Ignacio Goirigolzarri, presidente de Bankia. Foto: Wikipedia/ELBOLETINTV

A pesar de su apretada agenda, el presidente de Bankia, José Ignacio Goirigolzarri, dedica todos los lunes dos horas al estudio de la filosofía. De hecho, es muy probable encontrarle leyendo a WD Ross, uno de sus filósofos preferidos.

Sir William David Ross fue un longevo filósofo escocés que escribió la mayor parte de sus obras durante la primera mitad del S. XX. Se dedicó esencialmente al estudio de la filosofía griega, principalmente Aristóteles y Platón.

Pero, sobre todo, es fundamentalmente conocido por su aportación al campo de la ética, especialmente con su obra más popular `Lo bueno y lo correcto´, publicada en 1930. Esta obra fue definida por el filósofo Charlie Dunbar Broad como “la contribución más importante a la ética teórica” que se ha realizado en Inglaterra durante toda una generación. Además, Broad también admira la “claridad y perspicacia” con las que Ross “elucida cuestiones de importancia perenne”.

Aunque la filosofía fue su ocupación principal, también fue un veterano de la Primera Guerra Mundial y, debido a su servicio militar durante la misma, recibió en 1938 la condecoración de “Caballero Comendador de la Orden del Imperio Británico”. También, entre 1929 y 1947, fue vicerrector de la prestigiosa Universidad de Oxford.

WD Ross

Su obra, que ha sido reconocida internacionalmente, explora ampliamente la corriente ética del utilitarismo. Por esa razón, sus estudios son de carácter práctico y contienen un valor sociológico inestimable; por extensión, son igualmente aplicables a cualquier materia concerniente a la actividad humana. Asimismo, la teoría filosófica del pensador escocés está claramente influida por Kant, uno de los filósofos cuya teoría de la ética posiblemente más ha repercutido en la forma contemporánea de entender la moralidad.  

Desde este punto de vista, no es extraño que WD Ross sea un autor de referencia tanto para académicos humanistas, intelectuales e incluso líderes influyentes en campos estrechamente vinculados con la sociedad, como es el caso del economista Goirigolzarri.

¿Qué es correcto y qué es bueno?

Lo bueno y lo correcto, su obra más conocida

El método analítico del pensador escocés parte de las preguntas ¿Qué es correcto? y ¿Qué es bueno? Utilizando estas preguntas como base para centrar su rango de estudio se plantea la naturaleza de lo que es correcto y es bueno, indagando en su significado primitivo dentro del pensamiento moral.

De esta manera, el filósofo llegó a la conclusión de que “debería resultar evidente que «correcto» y «moralmente bueno» significan cosas diferentes”.

Para él, los únicos actos que son moralmente buenos son los que nacen de un buen motivo. Desde su perspectiva, lo correcto está separado formalmente de lo moralmente bueno. En este sentido, una aplicación práctica de la teoría de Ross es que la reparación de un daño causado puede ser juzgado como un acto correcto, pero no tiene por qué ser moralmente bueno.

En su obra, insiste en la importancia de que “la noción de la bondad moral tiene que ser claramente distinguida de lo correcto“. Igualmente, agrega que “son moralmente buenas únicamente las cosas hechas por ciertos motivos”.

Así que, como resolución de lo anterior, Ross sentencia que “un acto correcto como tal, no tiene valor en sí mismo”.

Por lo tanto, llegó a la conclusión de que el adjetivo «correcto» está vinculado semánticamente con la obligación, lo que se debe hacer.

Por otra parte, también considera que «correcto» es irreductible y consecuentemente indefinible.

Su colega de profesión, el ya mencionado Broad, realiza una reflexión que es validada por Ross. Broad cree que cuando se dice que algo es «correcto» hay que considerarlo “como un factor en cierta situación total más amplia”. Desde el punto de vista expuesto por Broad y compartido por Ross podríamos encontrar ejemplos universales, como que amor es la emoción correcta que debemos sentir por nuestros progenitores o que la compasión y la ayuda son los tipos correctos de emoción.

La relevancia de los estudios de William David Ross radica en la revelación de la importancia mayúscula de la construcción del lenguaje y la influencia decisiva que este tiene en la forma humana de dimensionar la realidad y de moldearla, desmontando la correlación entre el lenguaje, los actos y los pensamientos. Sus aportaciones al campo de la ética son, además, una base para replantearse cuestiones esenciales para la convivencia social y la manera en que entendemos los actos y los juzgamos conforme a una moral preestablecida.

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