La película narra el origen de McDonalds

McDonald’s, la multinacional con presencia en todo el mundo, también tiene película. El Fundador (The Founder) nos traslada a 1950 para relatar la exitosa historia del gigante de la comida rápida y de su protagonista, Ray Kroc. Es la historia de un empresario visionario, que vendía inicialmente batidoras, cuya persistencia y disciplina le llevaron a convertirse en “El Rey de la Hamburguesa”, apropiándose del negocio y convirtiéndolo en una franquicia. De esta intrépida historia se pueden extraer valiosas lecciones empresariales. Algunas de ellas son:

Sé una persona curiosa

Cuando Kroc recibió un pedido de seis batidoras, sintió curiosidad por saber cómo sería un restaurante que necesitaba tantas batidoras. Así que decidió recorrer una distancia muy larga sólo para verlo con sus propios ojos. De esa forma, conoció McDonald’s y se quedó impresionado por su funcionamiento y por la numerosa cantidad de clientes que había. Enseguida quiso formar parte de ese negocio.

Nunca te rindas

Suena a tópico, pero es indispensable. Ray Kroc acumuló muchos “noes” antes de obtener su primer “sí”. Antes de llegar a ser un empresario de éxito tuvo que atravesar penurias en su decadente negocio de venta de máquinas de batidos hasta que recibió el pedido de los hermanos McDonald. La persistencia es el requerimiento inicial para emprender con éxito.

Innova constantemente

Buscar formas de mejorar el negocio y prosperar fue lo que convirtió a McDonald’s en un restaurante referente. Los hermanos McDonald aplicaron la cadena de producción de Henry Ford para crear hamburguesas. En unos tiempos donde en los restaurantes de Estados Unidos había que esperar un largo rato para comer, los hermanos McDonald aplicaron un sistema de producción a su negocio de hamburguesas que garantizaba la calidad sin hacer esperar a los clientes.

Rodéate de la gente adecuada

Kroc nunca hubiera podido convertir a McDonald’s en la franquicia multinacional que es hoy sin contar con un equipo de trabajo. Al principio, Kroc seleccionó a un grupo de propietarios de franquicias para su proyecto, pero pronto se dio cuenta de que no seguían sus directrices. Entonces, decidió optar por un selecto grupo de trabajadores de clase media que se caracterizaban por trabajar duro y ser ambiciosos, lo que implicaba que siguieran las pautas de estandarización, automatización y disciplina impuestas por Kroc.

Estimula el pensamiento creativo y diferencial

Cuando el visionario empresario Ray Kroc atravesó dificultades financieras, conoció a Harry Sonneborn, un experto en finanzas que le mostró una perspectiva diferente. Sonneborn le hizo ver que el negocio no tenía por qué ser sólo la restauración, sino también los bienes inmuebles. Kroc podía lucrarse comprando los terrenos donde después se construirían las franquicias de McDonald’s y, de esa forma, obtener beneficio revendiendo o alquilando.

Michael Keaton, en una de las secuencias de la película

Motivación y visión

Ambas se retroalimentan y son indispensables para hacer que un negocio crezca. Ejemplo de ello es el deseo de Kroc de que Coca-Cola patrocinará la empresa, consciente del dinero que eso generaría. Los hermanos McDonald no tenían visión de futuro y se conformaban con el éxito que ya tenía su restaurante. Al principio se mostraban reacios a grandes cambios y, finalmente, Kroc se las arregló para quedarse con el negocio.

Aprende el arte de la persuasión

Cuando Kroc vio el potencial de la empresa como franquicia, necesitó convencer a los hermanos McDonald de ello para que compartieran la visión de Kroc. Para conseguirlo apeló a sus emociones y aspiraciones, “McDonald’s puede ser la nueva Iglesia de América”.

Negocia con cautela

Inicialmente, Kroc acordó legalmente que todas las decisiones empresariales tenían que tener el consentimiento de los hermanos McDonald. Después, en vez hacer

La película ya está en DVD. (Amazon)

constar por escrito que el 1% de las ganancias de McDonald’s sería para sus fundadores, el astuto empresario les ofreció sellar su trato con un simple apretón de manos.

Kroc les engañó y los hermanos no pudieron probar el acuerdo que tenían con él, quién les inhabilitó legalmente para usar su apellido en los letreros de sus restaurantes, anulando así su pacto de palabra. Consecuentemente, los hermanos McDonald perdieron sus derechos de autor de la corporación McDonald’s.

Ray Kroc logró amasar una gran fortuna de miles de millones de dólares. Hoy en día, por los más de 36.000 locales de McDonald’s presentes en más de cien países en todo el mundo pasan, aproximadamente, 70 millones de clientes diariamente.

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