La capacidad del CEO para acometer la tranasformación digital de su empresa es clave en el éxito.

Uno de los mayores retos a los que se enfrenta el primer ejecutivo (CEO) de una empresa es forjar la adaptación digital de su compañía. Ya sea el cabeza de una firma de refrescos o de venta on line, debe seguir ampliando su mercado, y este crecimiento se encuentra en la asimilación de las nuevas tecnologías. De hecho, según apunta la consultora Roland Berger en un estudio sobre la transformación digital de España, en 2025, esta madurez digital podría implicar un incremento de 120.000 millones de euros sobre el Producto Interior Bruto (PIB) español.

Este incremento se debe, en parte, a que el 82% de las compañías españolas están realizando procesos de digitalización para aumentar sus ingresos y están apostando por el desarrollo del llamado Internet de las Cosas, de la inteligencia artificial y de la robotización para mejorar la eficiencia y la productividad. Así lo recoge PwC en la X Encuesta Mundial sobre el Coeficiente Digital de las Empresas, la cual indica que, para el 68% de los entrevistados, su primer ejecutivo se ha convertido en el “líder indiscutible” de la transformación digital de la firma.

Esta realidad responde a una necesidad cada vez más evidente: La capacidad de liderazgo en la apuesta por la digitalización de la economía. Y no es que sea una apuesta que se haya puesto de moda en las convenciones de empresarios y grandes congresos, sino que se corresponde con una evolución lógica al comportamiento del mercado. Con este desarrollo, el 82% de los españoles quiere maximizar sus ingresos y el 38% mejorar la experiencia de compra del consumidor -cuatro puntos porcentuales por encima de la media global-, según PwC.

De hecho, según detalla esta misma encuesta, esta motivación no proviene de un deseo de disrupción y no supone en sí mismo un objetivo, a pesar de la evidencia de que las nuevas tecnologías y los nuevos modelos de negocio están reinventando multitud de sectores y mercados.

En repetidas ocasiones, el fundador de Facebook, Mark Zuckerberg, ha señalado que su meta siempre ha sido “construir algo que haga un gran cambio en el mundo”. Sin embargo, no todos los primeros ejecutivos comparten este fin, a pesar de participar en el desarrollo tecnológico global.

Del CEO al e-CEO

Este paradigma puede resultar confuso. Si bien el primer ejecutivo de una compañía es, por naturaleza, un líder inconformista, curioso y proactivo, debería estar abierto a la transformación digital del mercado y no conformarse con adaptarse al medio e incrementar los ingresos o minimizar los gastos. No obstante, poco a poco, se está empezando a producir este cambio, y se está pasando del conocido CEO tradicional al e-CEO -o primer ejecutivo tecnológico-, quien no es más que el cabeza de una firma que busca revolucionar su mercado haciendo uso de las nuevas tecnologías.

Larry Ellison (Oracle). Foto: Alison 

En cierta ocasión, el fundador de la multinacional Oracle, Larry Ellison, definió el espíritu que ha de tener el primer ejecutivo de una empresa y dijo: “Cuando innovas, debes estar preparado para que todo el mundo te diga que estás loco”. Esta es la diferencia entre un buen y un mal CEO, su dinamismo y no estancamiento. Y la adaptación digital es lo que forja al e-CEO, porque la tecnología no solo está cambiando las compañías, sino que está incrementando el trabajo de sus líderes; que han de estar, en todo momento, al día en los avances y las posibles áreas de mejora.

A principios de 2017, un grupo de 75 primeros ejecutivos de diversas empresas se reunió en el Foro de Bower para compartir ideas sobre este desarrollo tecnológico y la figura del e-CEO. Entre las principales conclusiones, se destacó que lo primordial para cualquier líder de una compañía es estar informado -a través de medios de comunicación, blogs…-. Y no solo eso, sino saber qué es relevante y que no, porque eso va a repercutir en las prioridades que se tengan. “Si no priorizas, leerás muchos informes y acabarás estando completamente confundido”, advirtieron.

Asimismo, destacaron que es muy importante que el primer ejecutivo se rodeé de gente joven y de personas con experiencia, aunque señalaron no debe olvidarse de que estos segundos corren el riesgo de hacer las cosas de “una forma rígida” y poco innovadora. Además, remarcaron la necesidad de que el CEO se preocupe por cuidar su humildad y no deje de lado la escucha activa por haber adquirido cierto renombre por ser la cara visible de la empresa. De hecho, concretaron que, al final, todo se resume en una cosa: saber pensar y escuchar. Así se da el paso de CEO a e-CEO.

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